¿Estoy en capacidad de adquirir una vivienda?
La compra de una vivienda es probablemente una de las decisiones financieras más importantes de nuestras vidas. En muchos casos, será la compra personal más grande de toda la vida. Además, no se puede negar que se trata de una de las inversiones personales más significativas para nuestra planificación financiera a largo plazo.
Para la familia dominicana promedio, al igual que en muchos otros países, la meta financiera de adquirir un techo propio es una de las más importantes.
A pesar de todo lo anterior, entendemos que es sumamente importante que, al momento de evaluar la posibilidad de adquirir una vivienda, el individuo o familia invierta una cantidad importante de tiempo para evitar que esa compra no termine convirtiéndose en la causa principal de un futuro colapso en la estabilidad de sus finanzas.
Primero lo primero
Toda persona que está evaluando la posibilidad de adquirir una vivienda debe empezar por hacerse las siguientes preguntas: ¿Estoy en capacidad de pagar el costo de una vivienda? ¿Realmente tengo la capacidad financiera de asumir el compromiso que representa un préstamo hipotecario?
Para comenzar a responder estas preguntas, podemos empezar por evaluar nuestra condición laboral. ¿Tengo actualmente un trabajo estable? Si lo tengo, ¿Cuáles son las perspectivas en el mediano plazo para la empresa en que trabajo? (o para mi empresa si tengo un negocio propio).
Luego de confirmar que disponemos de una fuente de trabajo con perspectivas de continuidad en el mediano plazo, debemos evaluar si los ingresos que producimos en dicho trabajo son suficientes para cubrir de manera adecuada los pagos mensuales del préstamo hipotecario. Vale la pena aclarar que, generalmente, cuando pasamos de ser inquilinos (pagar alquiler) a adquirir una vivienda mediante un préstamo hipotecario, en principio es probable que tengamos que asumir una cuota mensual mayor al alquiler que pagábamos (aún asumiendo que estamos adquiriendo una vivienda con características similares). Sólo en casos en los que disponemos de recursos suficientes para hacer un pago inicial importante (de por lo menos un 50% del valor de la vivienda), podemos esperar que la cuota del préstamo iguale la renta que pagábamos anteriormente.
Si este es su caso, es muy probable que se encuentre en capacidad de adquirir una vivienda propia. De lo contrario, debemos evaluar si la cuota mensual a la que nos estamos comprometiendo no representa una carga pesada para nuestras finanzas personales.
En términos generales, el gasto mensual en vivienda de una familia promedio (ya sea alquiler o cuota de préstamo hipotecario) no debe ser mayor al 25% de sus ingresos mensuales.
Otro parámetro de medida pudiera ser que el monto total del financiamiento no debe exceder dos veces el monto de sus ingresos anuales.
Por otro lado, es importante tomar en cuenta que se recomienda siempre realizar un pago inicial de, por lo menos, el 20% del valor de la vivienda.
Otros aspectos importantes
Otros puntos a considerar para validar que estamos en capacidad de adquirir una vivienda serían los siguientes:
· ¿Tengo deudas considerables que pagan altas tasas de interés y que generan una carga sobre mis ingresos mensuales?
· Luego de asumir el pago de la cuota del préstamo hipotecario, ¿mis ingresos mensuales me permiten ahorrar de manera continua?
· ¿Tengo un buen record crediticio con las instituciones financieras?
· ¿Tengo todos mis otros gastos bajo control?
Aunque usted cuente con una fuente de trabajo estable y que le genere ingresos suficientes para cubrir las cuotas mensuales de un préstamo hipotecario, antes de proceder a adquirir una vivienda debe asegurarse que todos los otros aspectos de sus finanzas personales estén bajo control.
No debemos nunca olvidar que el compromiso de alquiler de una vivienda puede ser cancelado de una manera relativamente fácil pero la cancelación de un préstamo hipotecario requiere de un proceso mucho más largo que involucraría, en el mejor de los casos, poner en venta la propiedad, conseguir y negociar con un comprador, saldar el balance pendiente con el banco y asumir todos los costos que se derivan de dicho proceso.
Aunque se requiera invertir un poco de su tiempo, siempre es recomendable tomar en cuenta todos los factores ya mencionados antes de tomar la decisión de adquirir una vivienda y, si usted honestamente entiende que no está preparado, la recomendación es que sea paciente. La mejor opción en estos casos es elaborar un plan que le permita gradualmente mejorar su posición financiera de forma tal que pueda adquirir su vivienda en el mediano plazo sin poner en riesgo su estabilidad.




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