Seguros contra hijos tremenditos
No hay una familia en la que no exista un hijo, sobrino o primo que pueda ser catalogado como “el travieso”, en el mejor de los casos, y en otros como “temendito” o hasta “destructor”.
A veces no es porque siempre tengan ese comportamiento, puede ser un simple accidente. Todos en nuestra niñez, alguna vez rompimos algo en una tienda por andar jugando o causamos un estropicio en la casa del vecino. Normalmente son los papás los que acaban pagando los platos rotos… a menos que tengan entre sus seguros uno de responsabilidad civil familiar.
Esta cobertura está incluida en los seguros de casa-habitación y su función es indemnizar cualquier daño involuntario que algún miembro de la familia o su personal doméstico cause a terceros, en sus bienes o en sus personas, hasta el límite contratado en la póliza.
Así, si por accidente el niño o la niña tirará una jabonera en una tienda de construcción y esta rompiera algún estante, el seguro lo cubre. Este ejemplo es un caso real, que le sucedió al hijo de un funcionario del sector asegurador.
Dentro de estas pólizas, algunas compañías de seguros también incluyen los daños que cause una mascota, pero esto debe verificarse con cada institución, pues depende de sus políticas.
La cobertura de casa habitación es muy completa y puede abarcar desde incendio, fugas de agua, robo de contenidos hasta responsabilidad civil familiar, que es una de las protecciones menos conocidas, pero muy útil.
Estas pólizas pueden solicitarse vía internet o por teléfono a las aseguradoras, quienes envían un agente para asesorar a los clientes sobre qué es lo que necesitan para estar mejor protegidos.
En México hay pocos hogares que cuentan con este tipo de póliza, alrededor de 3%, de acuerdo con estimaciones de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), pese a que probablemente el porcentaje de familias que estén expuestos a pagar por daños a terceros, ya sea por los hijos, las mascotas o el simple desarrollo normal de la vida familiar, podría ser la totalidad. Más vale prevenir…




