Para la mayoría de la gente, respetar el estándar de vida es uno de los grandes desafíos. Es verdad que no es fácil resistirse a las tentaciones y necesidades momentáneas o que no estaban previstas dentro del presupuesto, pero escapar siempre de ese control muestra el desequilibrio que existe entre la planificación y el respeto a su estándar de vida.
Dicho estándar representa el conjunto de gastos y ganancias que sirven para medir el equilibrio de vida de una familia: es una medida de sostenibilidad, nada más. Como indicador, no vale nada. Como factor de cambio, es fundamental.