
Siempre que tratamos el tema de la “educación financiera”, gran parte de la gente se imagina que hablaremos de reducir los costos, la planificación y las inversiones. Obviamente estos asuntos son importantes, pero en el fondo la educación financiera trata de garantizar a la gente la posiblidad de hacer realidad sus sueños durante su vida, sin que el consumo se haga de manera irresponsable o de forma impensada.
Imaginemos un país en donde las personas dejaran de tener objetivos de consumo, en donde todos fueran sólo inversionistas. Estoy utilizando solamente un ejemplo para que tengamos la oportunidad de imaginar como sería la economía de ese país: con un ahorro grande y con poco o ningún consumo. Es muy probable que muchas personas corriesen un grave riesgo de desempleo; al final, sin consumo la economía de un país no funciona.
El consumo inteligente, más que un discurso políticamente correcto, tiene sus aspectos prácticos. A través de él es posible mantener una economía saludable, ya que entre sus principales triunfos está el equilibrio entre el mantenimiento de una economía próspera y el endedudamiento de las personas.
Planificar es un instrumento que, al mismo tiempo, despierta la conciencia entre el consumo por impulso y el que es realmente necesario.
Quien se atreve a consumir de forma exagerada crea para si mismo una trampa llamada endeudamiento y salir de esa situación no siempre es fácil. Dentro de ese espíritu, conozca algunas pistas que facilitan el consumo inteligente:
• Defina cuales son sus objetivos de consumo y procure encuadrar su realización de manera tal que no perjudique su presupuesto.
• Cuidado con las promociones. Ud. no está obligado a comprar un bien solo porque está en promoción o es “demasiado barato”.
• Para realizar las compras de supermercado, procure anotar todo lo que desea comprar y siga esa lista. De esta manera, es más fácil evitar comprar artículos innecesarios.
• Adquiera el hábito de conversar en casa sobre las finanzas familiares. Cuando todos conocen las posibilidades financieras de la familia es más fácil planificar y lograr los sueños.
• Evite el desperdicio. Lamentablemente, es común observar en la casa de algunas personas alimentos que se descartan sin ser utilizados. Por lo tanto, compre aquello que sea necesario para su consumo y preste atención a los alimentos que se puedan estropear cuando no son consumidos rápidamente.
Consumir con inteligencia es un ejercicio de ciudadanía, es usar la inteligencia y jamás superar el límite de lo que es realmente necesario.
Buenas compras y ¡hasta la próxima!
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